Señor, ¿qué les podemos ofrecer?
Lo sabemos muy bien:
vivir como tu viviste.
Señor, como tú,
dar testimonio de la confianza radical en el Padre
y reconocer a los demás como hermanos
en camino donde compartir
lo que de bueno hay en nuestra vida.
Señor, como tú,
el maestro de la comunión que nos enseña
a reconocer a Dios como Padre,
hagamos lo que hagamos,
nos pase lo que nos pase.
Señor, como tú,
mostrar nuestra cercanía
a los que viven en los márgenes de la sociedad
y reconocer la dignidad humana que debe ser cuidada
por todos los que tienen la cabeza y el corazón en su sitio.
Señor, como tú,
el maestro de la comunión que nos enseña
a tratar a los demás como hermanos,
hagan lo que hagan,
pase lo que pase.
Señor, como tú,
dejarse conmover en lo profundo
de nuestras vidas por el dolor y el sufrimiento
y reconocer que somos capaces
de actuar para que se cumpla tu deseo de justicia.
Señor, como tú,
el maestro de la comunión que nos enseña
a sentir el dolor ajeno
y a actuar para que se cumpla el Reino de vida
con lo mejor de nosotros mismos.
Señor, como tú,
acoger a todos
ya que nadie queda reducido
a sus errores, a su pasado, a sus límites
y así construir en lo cotidiano
una cultura donde se pueda vivir
cuidando la paz y la humanidad.
Señor, como tú,
el maestro de la comunión que nos enseña
que siempre hay posibilidad de compasión
y nos reta a crear espacios
de perdón y de reconciliación.
Señor, como tú,
ofrecer y recibir perdón
para no quedar encerrados
malignamente en la culpa
y así mostrar que el mal
no tiene la última palabra
y que lo mejor está siempre por llegar.
Señor, como tú,
el maestro de la comunión y de la libertad,
de la esperanza y de la creatividad
que nos indica los caminos de humanización
y de crear una cultura del cuidado y de la novedad
que mejora las cabezas y los corazones
de los seres humanos.
Señor, como tú,
vivir libres frente al poder, la riqueza, el prestigio,
libres frente a los ídolos sociales
y así vivir lúcida y críticamente
ante las tendencias que limitan
lo mejor de las posibilidades humanas: la santidad y la justicia.
Señor como tú,
el maestro de la comunión que nos lanza
a descerrajar las cadenas
que humillan la dignidad humana
y nos impulsa a vivir con coherencia,
con valentía, con autenticidad.
Señor, como tú,
servir humildemente
buscando el cuidado y el bien mayor
para las personas
con las que nos encontramos en la vida
y así mostrarnos humildes seres humanos
sembrando humanidad.
Señor, como tú,
maestro de l comunión y de la humildad,
de la vida cotidiana
y de las relaciones diarias
donde nos llamas a entregar
concretamente la propia vida.