IBAN: ES56 2095 8352 8091 5680 4577 BIZUM: 01212

| Sevilla, 17 de julio de 2026 Estimados/as amigos y amigas: Queremos trasladaros nuestro agradecimiento más sincero por la respuesta solidaria que la sociedad sevillana ha ofrecido al pueblo venezolano. En apenas tres semanas desde el inicio de la campaña de emergencia “Cáritas con Venezuela”, Cáritas Diocesana de Sevilla ha superado los 450.000 euros, que se canalizarán a través de Cáritas Española para apoyar la labor que Cáritas Venezuela desarrolla en el terreno junto a las personas y familias afectadas. Una labor que, desde el primer día, ha estado presente y se está centrando en estos momento en acompañar a la población con alimentos, agua potable, productos de higiene, medicamentos, refugio y espacios de protección. La emergencia continúa y se necesitará todo el apoyo posible para facilitar la recuperación de tantas familias que lo han perdido todo. Por eso, además de daros las gracias, os animamos a seguir colaborando y a mantener vivo este llamamiento. Las aportaciones pueden realizarse indicando como concepto “VENEZUELA”: Bizum: 00415 Donativo online: caritas-sevilla.org Transferencia bancaria: ES50 0049 6175 9627 1615 4146 Gracias por hacer posible que Cáritas siga cerca de quienes más lo necesitan. Recibid un cordial saludo. |
Danos paciencia
Señor, quisiéramos mirar como tú miras.
Señor, quisiéramos tener tu sensibilidad.
Señor, quisiéramos vivir la vida desde tu corazón.
Señor, que evitemos las etiquetas malignas y miremos con misericordia a los que nos rodean.
La vida da muchas vueltas y sólo tú sabes de verdad qué es vivir con sabiduría.
Señor, que evitemos las prisas al hablar y dejemos espacio a que lo que pasa se asiente y sea de verdad evidente.
La vida nunca permanece igual y sólo tu acompañas con amor los procesos de las personas.
Señor, que evitemos las suspicacias y seamos capaces de comprender con esperanza a las personas.
La vida siempre es más amplia y honda que nuestros juicios sobre ella y sólo tú tienes derecho a decir la última palabra.
Señor, que evitemos la desconfianza y seamos capaces de mirar respetando los procesos y las capacidades de los seres humanos con los que convivimos.
La vida siempre tiene razón y sólo tú abarcas con tu mirada lo que realmente está en proceso de llegar ser lo mejor posible.
Señor, que evitemos juicios dañinos y miremos con benevolencia la realidad en la que vivimos día a día.
La vida siempre es más sorprendente de lo que nos parece y sólo tú nos abres al misterio de lo que acontece.
Señor que evitemos los recelos y seamos capaces de tener una sensibilidad inocente hacia las novedades que nos regala la realidad.
La vida es impulsada por energías que desconocemos y sólo tú diriges hacia el máximo bien lo que a nosotros nos parece incompresible.
Señor, que evitemos ser devorados por la envidia y miremos con cuidado respetuoso los dones que los demás cultivan con toda su mejor intención.
La vida es un frondoso valle lleno de diversidad y sólo tú eres capaz de hacer una armonía gozosa y benigna de la multiplicidad de dones que vivimos los seres humanos.
Señor, que evitemos creernos mejores de lo que somos y miremos con justicia a las personas que nos rodean.
La vida es imprevisible y sólo tú conoces el corazón de las personas y sus luchas.
Amén.
Aleluya,
Aleluya.
Aleluya.
Amén.
Oírte
El que tenga oídos para oír que oiga.
Oír el caminar de las historias pequeñas, cercanas, personales.
Oírte en las aceras de nuestras ciudades,
Señor de las palabras radicalmente humanas.
Oír el pálpito de los grises de la vida.
Oírte en los sufrimientos evitables,
Señor de las palabras de justicia.
Oír el rumor de lo que realmente merece la pena.
Oírte en las risas de la fraternidad,
Señor de las palabras de comunión
Oír la intensidad de la vida humana inserta en los dinamismos cósmicos de la vida.
Oírte en los silencios de nuestro corazón,
Señor de las palabras de la verdad de las verdades.
Oír el esfuerzo por la verdad y el bien.
Oírte en las búsquedas de los hombres y mujeres de buena voluntad.
Señor de las palabras que nos dan sentido fascinante.
Oír la soledad de los que van dando tumbos por la vida.
Oírte en tus palabras claras y directas sobre la verdad del ser humano,
Señor de las palabras que nos reclaman lo mejor de nosotros mismos.
Oír la desquiciada aceleración vital que nos da revolcones día a día.
Oírte en la necesidad de centrarnos en lo esencial de vivir: amar y ser amados,
Señor de las palabras esenciales que permanecen en nuestra sensibilidad.
Oír la injusticia cotidiana de los que van tirando por la vida.
Oírte en los esfuerzos esperanzados por sembrar una cultura más justa,
Señor de las palabras que nos alientan a mejorar las relaciones humanas.
Oír los ruidos de la ruina moral que nos desconcierta y descorazona.
Oírte en los que generan confianza y honestidad por donde pasan,
Señor de las palabras que nos lanzan al cuidado y a la honradez.
Oír la necesidad de palabras que nos devuelvan la esperanza.
Oírte en los mejores de nuestra cultura cuando cuidan la vida por encima de la idolatría del dinero.
Señor de las palabras que nos alimentan día a día en nuestro vivir y convivir
Oír la humanidad tan humana
Oírte con hambre de santidad y justicia,
Señor de las palabras que salvan ahora y siempre.
Oírte,
Maestro.
Oírte,
Buen pastor.
Oírte,
amor sobre todo amor.
Amén.
Aleluya,
Aleluya.
Aleluya.
Amén.
Venid a mí
Nos sobran los motivos para estar cansados.
Nos sobran los motivos para estar agobiados.
Nos sobran los motivos para estar agotados.
¿Dónde la paz, el sosiego, la belleza de la contemplación de la vida?
¿Dónde el silencio, la escucha, el encuentro de las personas?
¿Dónde la confianza, la naturalidad, la sencillez de corazón?
¿Quién siembra verdad, bien y belleza?
¿Quién riega las semillas de esperanza?
¿Quién cuida los indicios de la nueva humanidad?
¿Cuándo podremos bendecir sin esfuerzo?
¿Cuándo podremos confiar con naturalidad?
¿Cuándo podremos sentirnos en paz?
¿Señor, cómo nos ayudas?
¿Señor, cómo nos orientas?
¿Señor, cómo nos acompañas?
Señor, entre tanta ruina,
tu palabra sigue viva.
Señor, entre tanta niebla,
tu presencia en nuestro silencio contemplativo.
Señor, entre tanto desconcierto
tu aliento en lo mejor de cada ser humano.
Señor,
danos lucidez
para intuir los caminos de la santidad y la justicia.
Señor,
danos paciencia
para caminar entre tanto escombro y tanto miedo.
Señor,
danos valentía
para aportar lo que falta.
Amén.
Amén.

| Sevilla, 26 de junio de 2026 Estimados/as amigos y amigas Cáritas Diocesana de Sevilla se ha unido a la campaña de emergencia puesta en marcha por Cáritas Española para apoyar a las personas y familias afectadas por los dos terremotos que han sacudido Venezuela, con magnitudes de 7,2 y 7,5. Estos seísmos han provocado víctimas mortales, numerosas personas heridas, familias desplazadas y graves daños en viviendas e infraestructuras. Ante esta situación, Cáritas Diocesana de Sevilla ha enviado ya 15.000 euros para contribuir a la emergencia y responder a las necesidades más urgentes de la población afectada, apoyando la labor de Cáritas Venezuela, que ya trabaja sobre el terreno en la evaluación de daños y necesidades. La red de Cáritas Venezuela, con presencia diocesana y parroquial en el territorio, está realizando una primera valoración para organizar la respuesta humanitaria. Asimismo, se ha previsto la apertura de centros de acopio nacionales y diocesanos para canalizar la ayuda de primera necesidad. Desde Cáritas Diocesana de Sevilla hacemos un llamamiento a la solidaridad de la sociedad sevillana. Como en otras emergencias, las aportaciones económicas son la forma más eficaz de ayudar, ya que permiten responder con mayor rapidez a las necesidades concretas de cada momento, reducir los costes de gestión y favorecer la adquisición de productos en el entorno más cercano posible. Las personas que deseen colaborar pueden hacerlo a través de los canales habituales de Cáritas Diocesana de Sevilla, indicando en el concepto: «VENEZUELA».Bizum: 00415 Donativo online Transferencia bancaria: BANCO SANTANDER ES50 0049 6175 9627 1615 4146 Cada aportación nos ayuda a sostener la respuesta de Cáritas junto a quienes hoy necesitan apoyo, protección y esperanza. Agradecemos de antemano su apoyo y colaboración. Reciban un cordial saludo |
Prioridades
Prioridades
Cristo, contigo, dejarnos transformar por el evangelio.
Cristo, contigo, vivir tu presencia en el silencio, la oración, la interioridad.
Cristo, contigo, enfocarnos en los retos que nos pone por delante el evangelio.
Cristo, contigo, afrontar la sanación de vínculos rotos dentro y fuera de la iglesia.
Cristo, contigo, reconocerte en los pobres como presencia que nos indica el criterio último de verdad evangélica.
Cristo, contigo, cuidar la verdad, la libertad, la escucha.
Cristo, contigo, estar disponibles para la humildad, la paciencia, la sencillez.
Cristo, contigo, sentirnos dentro de los dinamismos de la vida, de la consciencia, de la comunión.
Cristo, contigo, porque nadie atraviesa con sus fuerzas las crisis culturales humanas que vivimos y que se avecinan.
Cristo, contigo, hacer visible que la esperanza es posible en los detalles de la vida cotidiana.
Cristo, contigo, superar las inercias en las que nos refugiamos.
Cristo, contigo, no militar en la cofradía de los avinagrados, de los cabreados, de los frustrados.
Cristo, contigo, asociarnos con los que buscan la verdad, el bien, la justicia.
Cristo, contigo, purificar nuestros deseos. nuestras miradas, nuestras palabras.
Cristo, contigo, vivir desde la confianza.
Cristo, contigo, vivir desde la vida interior profunda.
Cristo, contigo, vivir desde la creatividad que toca el corazón de las personas.
Cristo, contigo, vivir la sobriedad solidaria.
Cristo, contigo, vivir buscando destellos de la fuerza de tu Espíritu.
Cristo, contigo, vivir con más fe.
Cristo, contigo, vivir con más libertad.
Cristo, contigo, vivir con más comunión.
Cristo, contigo, vivir con más cuidado de toda vida.
Cristo, contigo, vivir con más paz.
Cristo, contigo, vivir con más pureza de intención.
Cristo, contigo, vivir buscándote más y más.
Amén.
Aleluya,
Aleluya.
Aleluya.
No tener miedo
Señor Jesús:
no tener miedo a la verdad.
Por ti sabemos que el cuidado de la verdad nos hace libres,
nos acerca al Reino.
Tu Reino.
Señor Jesús:
no tener miedo a la fragilidad.
Por ti sabemos que tu poder y tu vida
nos fundamenta en lo mejor de nosotros mismos
y nos acerca al Reino.
Tu Reino.
Señor Jesús:
no tener miedo al sufrimiento.
Por ti sabemos que el sufrimiento,
sea cual sea su origen,
no tiene la última palabra,
aunque nos desazone.
Y esta certeza
nos acerca al Reino,
tu Reino.
Señor Jesús:
no tener miedo de la cultura contemporánea.
Por ti sabemos
que siembre hay semillas de santidad
donde hay seres humanos,
hagan lo que hagan
Esta verdad radical
nos acerca al Reino.
Tu Reino.
Señor Jesús:
no tener miedo de la libertad.
Por ti sabemos que la libertad nos impele
a la dar lo mejor de nosotros
en la siembra y el cultivo de un mundo mejor.
Esta intuición nos acerca al Reino.
Tu Reino.
Señor Jesús:
no tener miedo a las preguntas.
Por ti sabemos que la exploración de las fuerzas de tu Espíritu
tan presentes en los que cuidan la dignidad humana,
nos acerca al Reino.
Tu Reino.
Señor Jesús:
no tener miedo al cambio.
Por ti sabemos que la realidad es un dinamismo de dinamismos
que nos reclama creatividad y compromiso.
Y esto nos acerca al reino.
Tu Reino.
Señor Jesús:
no tener miedo al juicio de los demás.
Por ti sabemos que nuestra vida está delante del Padre
y que su palabra es la que nos alimenta
y lo que realmente es importante en nuestra vida.
Y esto nos acerca al Reino,
Tu Reino.
Señor Jesús,
superar los miedos,
tan humanos,
tan demasiado humanos…
por ti,
ante ti,
contigo.
Señor Jesús,
Presencia que nos enraíza
en el misterio de la vida,
en el misterio de la santidad,
en el misterio de la comunión.
Amén.
Aleluya,
Aleluya.
Aleluya.
Dones
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la vida,
nos llamas a la existencia
y nos envías a cuidar la vida.
Aliméntanos, sostennos, ilumínanos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la creación,
nos regalas una casa común
y nos envías a testimoniar la biofilia por todos los rincones del mundo.
Cuídanos, capacítanos, mejóranos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la libertad,
nos ofreces la posibilidad de colaborar con tu Reino
y nos envías como constructores de una nueva humanidad en la vida cotidiana.
Enséñanos, guíanos, alúmbranos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la inteligencia,
nos haces ver la posibilidad de conocer la verdad
y nos envías como exploradores de lenguajes que hagan comprensible tu verdad a todos los hombres.
Inspíranos, purifícanos, renuévanos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don del amor,
nos generas la posibilidad de crear fraternidad
y nos envías como semilla de comunión allí donde tu providencia nos coloque.
Haznos humildes, haznos justos, haznos misericordiosos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la consciencia,
donde nos hablas al corazón nombrándonos con nuestro nombre propio.
y nos envías a ser testigos de tu presencia.
Ilumina nuestra mente, limpia nuestra mirada, enciende nuestro corazón.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la fe,
nos abres a la posibilidad de vivir con confianza en la realidad
y nos envías a comunicar con palabras y con obras la presencia incipiente del Reino.
Haznos humildes, haznos justos, haznos misericordiosos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la esperanza,
nos facilitas la posibilidad de vivir sostenidos en las dificultades de la vida
y nos envías a sanar los corazones doloridos.
Alienta nuestro cansancio, cura nuestras heridas, despierta nuestra confianza.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la sabiduría,
nos abres la mente y el corazón a la posibilidad de vivir con sentido, significado y sensibilidad
y nos envías a ser la sal de la tierra y la luz del mundo,
Danos paciencia, danos lucidez, danos alegría.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la salvación,
nos llamas a la plenitud de las plenitudes
y nos envías a ser hombres y mujeres que irradian la alegría de vivir.
Enséñanos a escuchar, enséñanos a servir, enséñanos a amar.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
Amén.
Aleluya, aleluya, aleluya.
Amén. Aleluya. Aleluya. Aleluya.