IBAN: ES56 2095 8352 8091 5680 4577 BIZUM: 01212
El próximo lunes 27 de abril (lunes después de feria) contaremos en nuestra Parroquia con uno de los más populares predicadores del momento, Marino Restrepo.
Desde Colombia a la Parroquia Claret de Sevilla para compartir con nosotros la Buena Noticia de la Pascua.
Para más información ver el cartel anexo.
Ofrenda voluntaria y venta de libros.
SEÑOR RESUCITADO
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Abatidos por nuestras limitaciones,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
A tientas entre escombros de cultura,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Ante tanto pesimismo,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Aturdidos por tanto ruido,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Cansados de tanto egocentrismo,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Casi nada es firme,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Casi todo es fragmentario,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Cegados por tanto absurdo,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Doloridos por la dureza de corazón,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Entre tanta hiriente soledad,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Entre tanta sed,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Entre tanta violencia,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Rodeados de injusticias.
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Tristes ante tanta barbarie,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Desolados por nuestras cobardías.,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Desbordados por tanta idolatría,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Enmudecidos por nuestros miedos,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Cansados de tanta palabra vacía
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Hastiados de tanta mentira,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Saturados de tanta manipulación,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Hartos ante rarito moral,
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Apagados.
Asustados.
Sombríos.
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Agotados.
Decaídos.
Abatidos.
Cristo Jesús, auméntanos la fe.
Somos humanos,
acaso demasiado humanos
entre tanto y tanto exceso ruinoso
de humanidad.
.
SEÑOR RESUCITADO
Señor resucitado, revelas el poder de Dios más fuerte que la muerte que cualquier muerte, que cualquier mala muerte.
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, nos muestras la energía de tu entrega a toda la humanidad y a toda la realidad,
por siempre, para siempre, desde siempre.
Aleluya, aleluya
Señor resucitado, paz encarnada, paz reafirmada, paz resucitada como regalo, como tarea, como identidad de los creyentes.
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, vida sobre toda vida, vida inimaginable, vida santa por los siglos de los siglos como un susurro de sabiduría que recrea y enamora,
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, vida en los momentos oscuros, en las momentos, duros, en los momentos horribles de los cráteres y las venas de lo abyecto de este mundo.
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, última palabra, definitiva palabra, indeleble palabra de esperanza se hable la lengua que se hable, rece como rece, anhele lo que anhele.
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, primicia de la nueva creación, de la nueva humanidad, de la nueva comunión como aliento inefable que fecunda y cuida toda vida.
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, luz de luz, luz para dar luz, luz para iluminar a toda realidad y a los seres humanos insertos en ella sean cuales sean su cultura, su lengua, sus ritos.
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, anhelantes, sorprendidos, asombrados por el fulgor entrañable que alimenta nuestros corazones dañados, solitarios y tan humanos entre humanos.
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, por ti intuimos algo de lo que nos espera, de lo que nos vivifica, de lo que nos humaniza a pesar de los arañazos de la áspera vida que a muchos nos toca vivir.
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, en ti hay esperanza, hay salvación, hay futuro sobre futuro venciendo las maldades sádicas que atentan miserablemente contra la dignidad humana.
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, somos como María Magdalena: podemos vislumbrar la pesada losa removida.
Aleluya, aleluya.
Señor resucitado, aleluya, aleluya, aleluya en este domingo de resurrección, en este domingo de los domingos, en este domingo de la santidad de la santidad.
Aleluya,
aleluya,
aleluya.
.
Señor, cerca de ti.
Señor, cerca de ti, en mi caminar, tu luz.
Señor Jesús, a tu zaga, ayúdame.
Señor, cerca de ti, en mis circunstancias, tu aliento.
Señor Jesús, tras de ti, bendíceme.
Señor, cerca de ti, en mis miedos, tu palpitar sereno.
Señor Jesús, a tu lado, ilumíname.
Señor, cerca de ti, en mis desquiciamientos, tu serenidad.
Señor Jesús, muy cerca de ti, mejórame.
Señor, cerca de ti, en mis medias verdades, tu autenticidad.
Señor Jesús, a tu vera, fortaléceme.
Señor, cerca de ti, en mis necedades, tu abrazo.
Señor Jesús, en tu comunión, afiánzame.
En mis pérdidas, tus silbidos amorosos.
Señor Jesús, enraizado en ti, hazme audaz en mis acciones.
Señor, cerca de ti, en mis soledades, tu amor sobre todo amor.
Señor Jesús, radicado en ti, aumenta mi libertad para amar.
Señor, cerca de ti, en mi sed, tu agua.
Señor Jesús, implantado en ti, aumenta mi inteligencia para cuidar más la vida de tu reino.
Señor, cerca de ti, sentir tu mirada, una mirada que no se ha vuelto a dar
en la historia de la humanidad.
Señor Jesús, fundamentado en ti, ábreme los ojos para dejarme llevar por la fuerza de tu Espíritu.
A veces me siento como un náufrago cuando anochece.
Pero sé que tú, Señor, nos enseñas a fracasar:
tu fe fundamenta nuestra fe.
Cristo, ternura que salva al mundo.
Cristo, consistencia de todo corazón humano.
Cristo, aliento de mundo nuevo que tanto anhelamos.
Cristo, radiante santidad.
Cristo, santa novedad.
Cristo, santidad de toda santidad.
Señor Jesús,
humanízame,
santifícame,
sálvame.
Señor Jesús, levántanos
de la culpa desabrida que nos paraliza,
de la áspera desesperanza que a veces nos hunde,
del cansancio de la espera a veces sin esperanza,
de la ceguera ante los retos de la vida,
de la extenuación ante tanta y tanta insensatez nuestra y de los demás,
del desgaste emocional de creernos imprescindibles,
de la hosquedad de la dureza de corazón,
de la dureza de la incomunicación,
de las absurdas fobias que cultivamos,
del fracaso de nuestras ideas,
de las heridas malvadas de la vida,
de la hostilidad ruidosa que nos aturde,
de la ignorancia que nos lleva a la soberbia,
de la insensibilidad cotidiana en donde vivimos,
de los juicios sin piedad,
de la ansiedad pegajosa que nos desvela,
de la pesadez de nuestros límites demasiado humanos,
de la pesadumbre del desánimo,
del sinsentido de tanta palabrería barata,
de la arisca mirada de la envidia,
de la mentira que nos golpea,
de las miradas de superioridad,
de nuestras miserias tan humanas,
del agotamiento de nuestro voluntarismo,
del hastío de nuestras mediocridades,
del hastío de nuestras necedades,
de la agria soledad de fondo,
del miedo al miedo de la soledad última,
de la estupidez de creernos mucho mejores de lo que somos
del aturdimiento frente a los retos y urgencias de los que nos rodean,
de la tentación de rendirnos por nuestra falta de fe.
del tedio de tanta palabra vacía dentro de la Iglesia,
del desánimo de no ser capaces de dar mejor testimonio,
del peso de la incertidumbre,
de los cascotes de la ruina cultural que nos circunda,
de los escombros de la violencia.
Señor Jesús, levántanos.
Señor Jesús, desátanos.
Señor Jesús, sálvanos
incluso de nosotros mismos.
VER
Señor, ver la alegría de la fraternidad.
Señor, ver a los que caminan por la vida ligeros de equipaje.
Señor, ver a los auténticamente piadosos.
Señor, ver a los que proponen esperanzas razonables.
Señor, ver la biofilia de los mejores.
Señor, ver la bondad cotidiana.
Señor, ver los caminos del Reino.
Señor, ver la comunión de los santos.
Señor, ver a los comprometidos por un mundo mejor.
Señor, ver la consistencia de la esperanza.
Señor, ver a los que enseñan a rezar.
Señor, ver a los creadores de novedades espirituales.
Señor, ver los destellos de santidad.
Señor, ver a los de manos diligentes para el cuidado de los que sufren.
Señor, ver la fuerza de la fe.
Señor, ver a los hombres de fe.
Señor, ver la humanidad de la caridad.
Señor, ver a los impulsados por el Espíritu.
Señor, ver a los justos entre los hombres.
Señor, ver a los que mantienen las manos caritativas de la Iglesia.
Señor, ver la liberación de las propias cadenas.
Señor, ver a los que cuidan la amistad.
Señor, ver la libertad de los hijos de Dios.
Señor, ver a los líderes humanistas.
Señor, ver a los limpios de corazón.
Señor, ver las llamadas a la justicia.
Señor, ver a los que sanan corazones afligidos.
Señor, ver la luz de tu presencia.
Señor, ver a los que aman la verdad.
Señor, ver a los maestros de humanismo.
Señor, ver a los mansos de palabra y obra.
Señor, ver a los que liberan su corazón para el bien.
Señor, ver la multitud de testigos en medio del mundo.
Señor, ver a los místicos de ojos abiertos.
Señor, ver a los no violentos.
Señor, ver la paciencia de la fe.
Señor, ver a los pacíficos.
Señor, ver la paz que tanto anhelamos.
Señor, ver el poder de tus Palabras.
Señor, ver a los que cultivan la lealtad pase lo que pase.
Señor, ver a los que se alimentan de santo silencio.
Señor, ver a los sabios llenos de humildad.
Señor, ver a los santos cotidianos.
Señor, ver a los sedientos de luz.
Señor, ver los signos del Espíritu.
Señor, ver a los testigos de la vida nueva.
Señor, ver a los voluntarios humanitaristas.
Señor, ver los que consideran que hay dos absolutos: el hambre y Dios.
Señor, ver a los que enseñan las verdades de la revelación.
Sed
Señor, sed de acogida.
Señor, sed de acuerdos.
Señor, sed de afabilidad.
Señor, sed de altruismo.
Señor, sed de altura de miras.
Señor, sed de amabilidad.
Señor, sed de amistad.
Señor, sed de amor.
Señor, sed de amplitud mental.
Señor, sed de apertura al misterio.
Señor, sed de armonía.
Señor, sed de austeridad.
Señor, sed de autenticidad.
Señor, sed de autocontención.
Señor, sed de benevolencia.
Señor, sed de benignidad.
Señor, sed de benignidad.
Señor, sed de bienaventuranzas.
Señor, sed de biofilia.
Señor, sed de bondad.
Señor, sed de buenos libros.
Señor, sed de calidad humana.
Señor, sed de calidez humana.
Señor, sed de caridad.
Señor, sed de ciudadanía responsable.
Señor, sed de coherencia.
Señor, sed de cohesión social.
Señor, sed de cohesión.
Señor, sed de compañía.
Señor, sed de compasión.
Señor, sed de comprensión.
Señor, sed de compromiso.
Señor, sed de comunión.
Señor, sed de concordia.
Señor, sed de confianza.
Señor, sed de consensos.
Señor, sed de consuelo.
Señor, sed de contemplación.
Señor, sed de cooperación.
Señor, sed de cordialidad.
Señor, sed de corresponsabilidad.
Señor, sed de cuidados.
Señor, sed de decencia.
Señor, sed de democracia.
Señor, sed de derechos humanos.
Señor, sed de diálogo.
Señor, sed de dignidad.
Señor, sed de discernimiento.
Señor, sed de dulzura.
Señor, sed de ecuanimidad.
Señor, sed de ejemplaridad.
Señor, sed de entereza.
Señor, sed de escucha.
Señor, sed de espacio vital.
Señor, sed de esperanza.
Señor, sed de Espíritu.
Señor, sed de espiritualidad.
Señor, sed de experiencia mística.
Señor, sed de fidelidad
Señor, sed de finura moral.
Señor, sed de fortaleza.
Señor, sed de fraternidad.
Señor, sed de generosidad.
Señor, sed de grandeza de espíritu.
Señor, sed de gratuidad.
Señor, sed de hogar.
Señor, sed de hondura humana.
Señor, sed de honestidad.
Señor, sed de honestidad.
Señor, sed de honradez.
Señor, sed de hospitalidad.
Señor, sed de humanismo.
Señor, sed de humildad.
Señor, sed de integridad.
Señor, sed de inteligencia.
Señor, sed de interioridad.
Señor, sed de justicia.
Señor, sed de lentitud.
Señor, sed de libertad.
Señor, sed de limpieza de corazón.
Señor, sed de lucidez.
Señor, sed de luz.
Señor, sed de mansedumbre.
Señor, sed de misericordia.
Señor, sed de moderación.
Señor, sed de mundo mejor.
Señor, sed de nobleza.
Señor, sed de paciencia.
Señor, sed de palabra viva.
Señor, sed de paz.
Señor, sed de pensamiento crítico.
Señor, sed de personas cabales.
Señor, sed de razonabilidad.
Señor, sed de realismo.
Señor, sed de rectitud moral.
Señor, sed de relaciones gratificantes.
Señor, sed de respeto.
Señor, sed de responsabilidad.
Señor, sed de respuestas.
Señor, sed de sanación.
Señor, sed de santidad cotidiana.
Señor, sed de seguridad.
Señor, sed de sencillez.
Señor, sed de sensibilidad humanista
Señor, sed de sentido.
Señor, sed de ser.
Señor, sed de serenidad.
Señor, sed de silencio.
Señor, sed de simplicidad.
Señor, sed de sobriedad.
Señor, sed de solicitud.
Señor, sed de solidaridad.
Señor, sed de solidez interior.
Señor, sed de sostenibilidad.
Señor, sed de templanza.
Señor, sed de ternura.
Señor, sed de tolerancia.
Señor, sed de trascendencia.
Señor, sed de unificación interior.
Señor, sed de utopías.
Señor, sed de veracidad.
Señor, sed de verdad.
Señor, sed de virtud.
Señor, sed de vivir en la verdad.
Señor, sed del reino.
Señor, sed de tener la cabeza y el corazón en su sitio.
Señor, sed de ti.
Como los monjes.
Contigo, ante ti
Jesús, don de la humanidad a Dios,
nos llamas,
nos convocas,
nos reúnes
a más y mejor convivencia,
a más y mejor vida,
a más y mejor humanidad
siguiendo la estela de los mejores
que han vivido la santidad y la justicia
a lo largo de los siglos.
Jesús, cima donde Dios se encuentra con nosotros,
nos llamas,
nos invitas,
nos propones
contemplar
tu verdad,
tu poder,
tu santidad,
insertos en la estela de los mejores
que han buscado la santidad y la justicia
a lo largo de los siglos.
Jesús, lágrima divina del hombre,
nos llamas,
nos congregas,
nos reclamas
y pides nuestra colaboración,
nuestra disponibilidad,
nuestro corazón
donde habita lo mejor de nosotros
en comunión con la estela de los mejores
que han irradiado la santidad y la justicia
a lo largo de los siglos.
Señor, nos llamas,
para hacernos cargo de tu presencia,
para asumir tu presencia,
para encargarnos de tu presencia
en la vida de los seres humanos
teniendo como modelos a los mejores
que han buscado la santidad y la justicia
a lo largo de los siglos.
Señor, nos llamas para comprender
el misterio de luz
que habita en ti
y en nuestro corazón.
Señor, nos llamas para ver
el misterio de santidad
que sacia nuestra sed
y calma nuestros miedos.
Señor, nos llamas para descubrir
el misterio insondable de lo que eres capaz,
el misterio fascinante de lo que somos capaces,
el misterio asombroso a lo que está llamada toda la realidad.
Señor, nos llamas para despertar.
Señor, nos llamas para ser audaces.
Señor, nos llamas para ser realmente nosotros mismos
contigo,
ante ti,
por ti.