Danos paciencia
Señor, quisiéramos mirar como tú miras.
Señor, quisiéramos tener tu sensibilidad.
Señor, quisiéramos vivir la vida desde tu corazón.
Señor, que evitemos las etiquetas malignas y miremos con misericordia a los que nos rodean.
La vida da muchas vueltas y sólo tú sabes de verdad qué es vivir con sabiduría.
Señor, que evitemos las prisas al hablar y dejemos espacio a que lo que pasa se asiente y sea de verdad evidente.
La vida nunca permanece igual y sólo tu acompañas con amor los procesos de las personas.
Señor, que evitemos las suspicacias y seamos capaces de comprender con esperanza a las personas.
La vida siempre es más amplia y honda que nuestros juicios sobre ella y sólo tú tienes derecho a decir la última palabra.
Señor, que evitemos la desconfianza y seamos capaces de mirar respetando los procesos y las capacidades de los seres humanos con los que convivimos.
La vida siempre tiene razón y sólo tú abarcas con tu mirada lo que realmente está en proceso de llegar ser lo mejor posible.
Señor, que evitemos juicios dañinos y miremos con benevolencia la realidad en la que vivimos día a día.
La vida siempre es más sorprendente de lo que nos parece y sólo tú nos abres al misterio de lo que acontece.
Señor que evitemos los recelos y seamos capaces de tener una sensibilidad inocente hacia las novedades que nos regala la realidad.
La vida es impulsada por energías que desconocemos y sólo tú diriges hacia el máximo bien lo que a nosotros nos parece incompresible.
Señor, que evitemos ser devorados por la envidia y miremos con cuidado respetuoso los dones que los demás cultivan con toda su mejor intención.
La vida es un frondoso valle lleno de diversidad y sólo tú eres capaz de hacer una armonía gozosa y benigna de la multiplicidad de dones que vivimos los seres humanos.
Señor, que evitemos creernos mejores de lo que somos y miremos con justicia a las personas que nos rodean.
La vida es imprevisible y sólo tú conoces el corazón de las personas y sus luchas.
Amén.
Aleluya,
Aleluya.
Aleluya.
Amén.