Señor Jesús, tu amor, lo primero. No nos perderemos entre tanto ruido. En el silencio consciente, nos orientas con fidelidad.
Señor Jesús, amor incondicional. No nos acabaremos y ya está. En el silencio contemplativo, intuimos la vida en plenitud que nos ofreces.
Señor Jesús, emerges en lo mejor de nosotros. No zozobraremos en las adversidades. En el silencio consciente, sabemos de tu fuerza misteriosa y fascinante.
Señor Jesús, misterio del amor sobre todo amor. No nos sentiremos fracasados nunca. En el silencio contemplativo, nos sentimos impulsados por tu santa plenitud.
Señor Jesús, nos das la fuerza para amar a los demás. No huiremos de nosotros mismos. En el silencio consciente, enraizamos en ti nuestra identidad respiración a respiración.
Señor Jesús, no nos sentiremos vacíos nunca porque permanecemos en ti en la contemplación de lo que vivimos día a día.
Señor Jesús, no nos sentiremos náufragos en ningún momento porque nos mantenemos en ti en el reconocimiento de tu presencia en lo que vivimos como creyentes que siguen aprendiendo a ser creyentes.
Señor Jesús, no nos sentiremos nunca desconcertados porque nos alimentamos de ti al aceptar tu misericordia en lo que vivimos en estos extraños tiempos.
Señor Jesús, no nos sentiremos defraudados por los golpes de la vida porque nos orientas tú al escuchar tus palabras de vida eterna que atraviesan toda la realidad.
Señor Jesús, no nos sentiremos estafados por lo que nos pasa porque tú eres nuestro refugio al tomar conciencia de tu poder de salvación para toda la humanidad.
Señor Jesús, más allá de la moral, nos amas con tu amor sobre todo amor.
Señor Jesús, más allá de toda legislación, nos regalas infinitas posibilidades de nacer y renacer de nuevo.
Señor Jesús, más allá de toda doctrina eres la verdad de cualquier certeza que lleguemos a vislumbrar.
Señor Jesús, más allá de toda etiqueta eres quien hace que seamos hermanos unos de otros.
Señor Jesús, más allá de cualquier ritual, Tú, presente, en nuestro silencio íntimo, contemplativo, sosiegas, colmas, sanas nuestras heridas de soledad, de amor, de avidez aciaga.
Señor Jesús, formas parte de nuestra existencia. Señor Jesús, tendemos a la comunión contigo. Señor Jesús, nos impeles a horizontes inimaginables. Señor Jesús, nos abres a experiencias inagotables. Señor Jesús, nos cuidas como nadie nos puede cuidar.
Señor Jesús, nos fundamentas. Señor Jesús, nos posibilitas. Señor Jesús, nos inspiras. Señor Jesús, nos impulsas. Señor Jesús, nos das lo que pides.
Señor Jesús, don sobre todo don Señor Jesús, misterio de amor Señor Jesús, en nuestros deseos, en nuestras palabras, en nuestras manos.
Señor Jesús, presencia que recrea. Señor Jesús, presencia que enamora. Señor Jesús, presencia que vivifica.
Señor, que seamos de verdad tus sarmientos, sarmientos del Reino, sarmientos del Espíritu, sarmientos de santidad profundamente humana. … profundamente humana, como tú, Señor, como tú.
Que seamos la alegría de la vida de quienes nos rodean. Que seamos vino de alta calidad para la fraternidad diaria. Que seamos síntoma de esperanza auténtica y fecunda ante tanta y tanta frustración cotidiana, ante tanta y tanta mala leche cotidiana, ante tanta y tanta paparrucha cotidiana.
Que estemos presentes con misericordia frente a las personas que tenemos delante. Que estemos disponibles para la escucha, la acogida y el abrazo fraterno. Que estemos abiertos a lo mejor de los demás, lo mejor de los demás siempre presente, lo mejor de los demás siempre sorprendente, lo mejor de los demás siempre enriquecedor.
Que abramos nuestra sensibilidad a la profunda comunión en la que estamos insertos todos los vivientes. Que abramos nuestros ojos a la bondad que habita en lo mejor de cada ser humano cercano. Que abramos nuestros bolsillos a las necesidades reales de los necesitados de nuestras ciudades.
Que cuidemos nuestras palabras para que hagan crecer en humanidad los ambientes donde estemos. Que cuidemos la amabilidad hacia nosotros mismos y hacia los demás constantemente. Que cuidemos nuestro compromiso activo por la paz, la solidaridad y la fraternidad humana.
Que seamos presencias de amor incondicional, a pesar de nuestras limitaciones. Que seamos presencias que promueven la paz y la justicia, a pesar de nuestras inconsistencias. Que seamos presencias que avivemos sin descanso la alegría de vivir, a pesar de las sombras de nuestra biografía.
Señor, que seamos comprensión más allá de las palabras. Señor, que seamos sonrisa auténtica y serena. Seño, que seamos ejemplo de gratuidad porque hemos purificado de verdad nuestra mente, nuestro corazón, nuestra fe.
Señor Jesús, muchas veces parece que huimos de nosotros mismos. Huimos de nuestros miedos. Pero nos habitan dentro, como sombras ásperas. Y sentimos que nunca nos abandonarán. ¡Sálvanos, sálvanos, Señor! ¡Danos una nueva inocencia!
Señor Jesús, tantas veces parece que somos como fugitivos sedientos, desorientados, temerosos. Vivimos temerosos, como perros perdidos sin collar entre las insidias de la gran ciudad. Renegamos, escépticos, de los dones que la vida nos regala día a día. ¡Sálvanos, sálvanos, Señor! ¡Danos luz para vivir lo mejor de la vida!
Señor Jesús, nos sentimos tantas y tantas veces tensionados, fatigados, muy cansados. Nos rodean tantas mentiras, tantas imposturas, tantas patrañas. Nos agitamos como bolsas de plástico en el vendaval de paparruchas de lo cotidiano. ¡Sálvanos, sálvanos, Señor! ¡Que cuidemos, humildemente, la verdad y el bien de las personas!
Señor Jesús, que descubramos tus ángeles de paz, tus ángeles de comunión, tus ángeles de serenidad que nos orienten aún más en la vida para acercarnos a ti, para estar en comunión contigo, para unirnos a ti.
Señor Jesús, que nos descentremos más para enfocarnos en lo que de verdad importa: la dignidad de todos los seres humanos. Señor Jesús, que nos entreguemos más a lo que de verdad importa: la santidad y la justicia del Reino de Dios. Señor Jesús, que nos silenciemos más para escuchar con el corazón las palabras esenciales: ¡Paz a vosotros! ¡No tengáis miedo! ¡Sois hijos de Dios!
Señor Jesús, el resucitado, ningún otro nos puede salvar.